Super Bowl 2012

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06 de febrero de 2012 • 19:11 • actualizado a las 19:49

Belichick permitió touchdown de Gigantes al final de SB XLVI

El entrenador de los Patriots de Nueva Inglaterra, Bill Belichick. Los Gigantes ganaron 21-17 luego de una polémica estrategia que Belichick detalló tras perder el Super Bowl XLVI.
Foto: Mark Humphrey / AP

Bill Belichick le dio claras instrucciones a su equipo defensivo: dejen que el corredor rival anote. 

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Las mejores jugadas del Super Bowl XLVI

Tentando a la suerte con una maniobra cuestionable, el calculador entrenador de los Patriotas de Nueva Inglaterra le dijo a sus jugadores que se quitaran del camino y le abrieran un amplio sector a Ahmad Bradshaw para que anotara. Así, el quarterback Tom Brady tendría la oportunidad de ganar el Súper Bowl en los últimos 57 segundos.

Por supuesto que la decisión fue inusual pero, aunque falló y los Gigantes de Nueva York ganaron el título 21-17, no fue un disparate. Belichick estaba seguro de que le daba a los Patriotas las mayores probabilidades de ganar.

Nueva Inglaterra ganaba 17-15 a sólo 1:04 minutos del final, pero le quedaba sólo un tiempo muerto cuando Nueva York tenía una segunda oportunidad a seis yardas de la zona de anotación.

Si los Patriotas tacleaban a Bradshaw, el reloj seguiría corriendo, a menos que usaran su tiempo muerto. Si lo hacían, los Gigantes podrían haber dejado correr el reloj después de la siguiente jugada, lo cual le hubiera dado a Lawrence Tynes varios segundos preciosos para intentar un fácil gol de campo.

Desde esa distancia, dijo Belichick, la patada tenía un "índice de éxito muy por encima del 90%".

La estrategia escogida había sido aplicada, aunque también en forma fallida, en el Súper Bowl de 1998 por el entrenador Mike Holmgren de los Empacadores de Green Bay contra los Broncos de Denver.

Sin embargo, el plan atentaba contra la naturaleza competitiva de los jugadores defensivos, cuya misión es alejar a los adversarios de la zona de anotación, y de los corredores, cuyo objetivo es entrar allí.

"Eso me mató", dijo el linebacker Brandon Spikes, un jugador de dura pegada que simplemente se hizo a un lado. "Cuando llegó la decisión de dejarlos anotar, me dije: '¿Qué? Yo estoy aquí para hacer mi trabajo y ese es mi trabajo, jugar a la defensiva y... ¿dejarlos anotar?' Fue difícil, fue muy difícil".

Bradshaw tuvo también que lidiar con su instinto. Cuando se aproximaba a la línea de anotación, intentó detenerse al tiempo que trataba de no perder el equilibrio. Pero la inercia lo metió en la zona de anotación, donde cayó de espaldas mientras su quarterback Eli Manning le gritaba que se echara al piso antes.

"Lo intenté", dijo Bradshaw, "pero no pude".

El marcador quedó 21-17 para los Gigantes y Brady tuvo esos 57 segundos para anotar un touchdown. Ya lo había hecho muchas veces, pero no en esta ocasión.

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