Los actores del futbol suelen olvidar en sus argumentaciones lo mas importante de su trabajo, que es lo sucedido en la cancha.
Existen bombas de humo lanzadas para evitar, por lo menos públicamente, el examen de conciencia que debe hacerse después de cada partido. De tal manera, lo sustantivo en el Morelia-Cruz Azul es lo sucedido con Fausto Pinto y no con el resto del partido.
A Tomás Boy se le acusa sin pruebas de provocar, y al futbolista de haber caído en la trampa cuando el dato duro dice que este insultó y el reglamento prevé un castigo por ello. Lo que se diga sobre el DT de Morelia es especulación.
En la cancha se había dado una situación más digna de la charla de café: ¿Por qué Cruz Azul volvió a verse superado de tal manera en el segundo tiempo en el que vio poco el balón? ¿Qué hará Morelia para evitar que La Máquina, con sólo ganar, pueda echarlos de la Liguilla?
Cruz Azul tiene un buen plantel y Morelia juega bien. Posee jugadores con mucha experiencia en Liguillas y algunos de ellos han sido campeones. Saber lo que se esté planeando en ambos campos de entrenamiento despierta la curiosidad.
Fernando Quirarte hizo alusión al término del juego de Chivas en Querétaro a la manera de jugar del adversario. No le gustó como jugaron los Gallos que contestaron con gallardía a través de su DT que el "Sheriff" se ocupe mejor de su equipo y no del de enfrente porque con "taquitos" no van a ganar el duelo.
No todos los resultados se pueden explicar desde la contundencia de uno y la mala puntería del otro.
Gallos trabajó con mucho orden y cierto, algo de suerte, para llevarse a la vuelta una ventaja que pudo ser superior a la registrada.
Pero más que lo dicho por unos y contestado por los adversarios, vale la pena otra vez hacer preguntas futboleras.
¿Cómo va a plantear el duelo Querétaro, sabiendo que Chivas es dinámico y puede salir más acertado que en la ida? ¿Si juega o no Marco Fabián, el visitante cambiará su postura? ¿Será sorprendido el Rebaño por un Querétaro que contra lo esperado salga a morderlo, tomando riesgos atrás? ¿Debe jugar el Bofo?
La solución de la Liguilla está en el campo y no en las declaraciones que por otra parte pueden tener consecuencias peligrosas: nuestro futbol, más apasionado que en cualquier otro momento del torneo, puede confundir las cosas y padecer, si no existen las precauciones necesarias, las consecuencias de jugar sin rejas y de las polémicas verbales que con frecuencia se salen de tono. Que cada quien haga lo necesario para que lo único trascendente suceda en la cancha.
Reforma - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización.




