Durante la semana del Super Bowl se venden más televisiones en Estados Unidos que durante cualquier otro periodo de siete días del año.
Después de ver a los que salen en la TV, diciendo cualquier burrada (especialmente el día de medios) créanme, a mi también me dan ganas de vender la mía.
Y no es para menos, en esta semana, todo el mundo anda hablando de si Víctor Cruz baila salsa, que si las encueratrices transformadas en reporteras o lo guapo que es Tom Brady.
¿Y el juego? Bien, gracias.
Pues no en este espacio. Aquí va con lujo de detalle quien ganará el Super Bowl XLVI.
NY Gigantes vs Nueva Inglaterra: Antes que cualquier otra cosa, veamos como es que llegan ambos equipos al gran juego.
Nueva York llega como el equipo caliente, enrachado y con la confianza en alto. Confianza bien ganada luego de superar con claridad a equipos que en teoría no debería vencer. Ante la percepción pública, los Gigantes no tienen nada que perder.
Los Patriotas, por otro lado, llegan como el obligado a demostrar porqué están en pos de su cuarto cetro. Tienen todas las piezas, entre ellas a uno de los mejores quarterbacks en la historia (esperen, dejen voy a azotarme con un alambre de púas). Y a uno de los coaches más grandes. Nueva Inglaterra avanzó superando al equipo que tenía que vencer y luego haciendo de la fortuna su mejor amiga en el duelo ante Baltimore. De no ser por las manos de mantequilla de Lee Evans o la mira desviada de Billy Cundiff, la historia sería otra. Ahora, ya en el máximo escenario, Nueva Inglaterra tiene cuentas pendientes.
Ahora, ya con ambos equipos a Indianápolis, hay varios factores a considerar. Pero históricamente, hay uno que ha probado ser prácticamente infalible. Y es la actitud en el día de medios del martes.
Aún con todo el deplorable circo en el que se ha convertido el Día de Medios, históricamente el equipo relajado, que se divierte con los payasos de la prensa, es el que el domingo, por ahí de las 21:30 horas, reanuda los festejos. Aquel equipo que toma las cosas demasiado en serio, que está demasiado enfocado en el juego, mantiene la seriedad durante un largo receso hasta el inicio de la nueva campaña. Punto para Gigantes.
Ahora, siguiendo con los factores externos, las lesiones. Una parte del juego que todos quisieran evitar, y en esta semana en particular, los Patriotas desearían que no existieran.
A estas alturas de la temporada, no hay un jugador que esté 100 por ciento sano, si dice lo contrario, miente como político en campaña. No hay de otra.
Y ahora a los Patriotas les ha tocado bailar con la más fea. Uno de sus jugadores principales, un arma letal en zona roja y que se ha convertido en la frazada de seguridad de Tom Brady, como lo es Rob Gronkowski, no ha entrenado en 10 días y las expectativas de que participe en el encuentro no son precisamente alentadoras.
En contraparte, los Gigantes no cuentan con una ausencia de consideración. Si bien Ahmad Bradshaw ha estado limitado en las prácticas, lo más probable es que salga al emparrillado, y aunque no lo hiciera, su ausencia no es más significativa para los Gigantes de lo que es la de Gronkowski para los Pats.
Ya en lo referente al juego, no es noticia dar a conocer que ambos equipos están muy parejos. La fortaleza de uno es la debilidad del otro y viceversa. Patriotas cuenta con un poderoso ataque. La defensiva de los Gigantes es envidiable. Cosas que, creo, ya todos sabíamos.
Ahora, la pregunta es: ¿quién podrá esconder mejor sus debilidades?
Hace un par de semanas, la defensiva de los Patriotas, en especial Vince Wilfork, dieron un excelente encuentro, presionaron al quarterback, sacaron de ritmo a Joe Flacco y estuvieron atentos y oportunos en las coberturas.
Por otro lado, el ataque de los Gigantes dista mucho de ser el de alto octanaje de los Patriotas, sin embargo, Eli Manning ha lucido enormidades en los playoffs, y su rating de 108.7 con ocho touchdowns y una sola intercepción es argumento suficiente para acabar con el debate de si la ofensiva de Nueva York es capaz de competirle a la defensiva 31 de la NFL.
La defensiva de los Gigantes es feroz y agresiva en sus siete frontales. Rápida e inteligente. Capaz de golpear, apresurar y espantar a Brady o cualquier otro pasador de la NFL. Sin embargo, en su secundaria es vulnerable. La trinchera tendrá mayor énfasis en un encuentro en donde el campeonato bien puede decidirse en el tiempo que tenga Brady para lanzar el balón.
Patriotas y Gigantes saben de primera mano que ese duelo es capaz de decidir un título, como lo sucedido en 2007.
La defensiva ha brillado en la postemporada, ha sido capaz de anular a poderosos ataques como los de Atlanta, Green Bay o Nueva Orleáns, y en menor medida Pittsburgh y Baltimore.
En el Super Bowl, no es la excepción, y de hecho, en las últimas tres ediciones del Super Domingo se han registrado intercepciones devueltas a touchdown y no es sorpresa que todos los tres equipos que lo han logrado, han besado el Lombardi al término del encuentro.
La defensa seguirá imponiendo condiciones.
NY Gigantes 23-21 Nueva Inglaterra
