Maria Sharapova, del frío siberiano al calor de Florida

 

La rusa Maria Sharapova, convertida este sábado en Roland Garros en la sexta tenista en ganar los cuatro torneos del Grand Slam desde 1968 (comienzo del profesionalismo, antes hubo otras cuatro) es, a sus 25 años, no sólo una jugadora con un gran palmarés sino con mucha experiencia.

Nacida el 19 de abril de 1987 en Niagan, en plena Siberia, ''Masha'' como le llaman sus allegados, quien comenzó a jugar a la edad de 4 años, se trasladó a los 8 a Florida (USA) para continuar su formación en la famosa escuela de Nick Bollettieri.

Actualmente, esta ''globe-trotter'', como todos los jugadores de los circuitos ATP y WTA, reside en Bradenton, en la cálida península caribeña del país norteamericano.

La espigada y bella rubia (1,88 m y 59 kg) comenzó a jugar como profesional en 2001, con apenas 14 años. Con tal precocidad, no llama la atención que ganase su primer torneo del Grand Slam con sólo 17 (Wimbledon en 2004), y pronto se convirtiese en una de las mayores animadoras del circuito femenino.

Pero su atractiva imagen la ha hecho frecuentar el mundo de la publicidad, no obstante, a diferencia de su también talentosa compatriota, Anna Kournikova, no por ello colgó jamás la raqueta.

Cuentan sus biógrafos que hasta los once años era ambidiestra, y que a partir de entonces comenzó a jugar sólo con la derecha.

Antes de ganar sobre el césped del mítico y señorial complejo londinense, en 2003 llamó la atención, entonces, a sus 16 años, logró hacerse con los títulos de Tokio y Quebec, para seguir en la temporada siguiente repitiendo en la capital japonesa, levantando los trofeos de Seúl y de Birmingham.

Pero lo más importante para ella fue, precisamente, convertirse en ese mismo año en la primera rusa en ganar en Wimbledon. Tal vez, fue la vuelta de tuerca en su aún joven pero extensa carrera.

En 2006 ganó el US Open, en 2008 el Abierto de Australia, cuya final había perdido el año anterior por primera vez. En total fue finalista tres veces en los ''grandes'', aunque en la arcilla de París sólo había logrado alcanzar dos semifinales.

Su palmarés es más que interesante, cuenta con 27 torneos ganados (tres de ellos en este año), entre los que destaca también el Masters de 2004, del que luego sería finalista en 2007.

En las temporadas 2009 y 2010, Sharapova sufrió de manera recurrente de una lesión de un hombro que, reconoció, estuvo a punto de hacerla abandonar los courts por los problemas que tenía con su saque, en particular. Sin embargo, después, una vez restablecida, volvió con fuerza y recuperó rápidamente puestos en el ránking.

Pero, su gran asignatura pendiente, el Abierto francés que tanto se le resistía, llegó en su absoluta plenitud como jugadora.

"Yo pensaba que haber ganado Wimbledon con 17 años era el más grande tesoro de mi carrera. Pero cuando caí de rodillas aquí, me di cuenta de que era algo especial", tildando el momento de ''surrealista'', diría este sábado en el court Philippe Chatrier tras su consagración. Pero su evolución sobre la tierra batida no lo es, sino otra cosa más real, el fruto de la constancia y una gran profesionalidad.

age/pm

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